Colombia: Mal servicio sin antenas celulares

La Corte Constitucional (de Colombia), en su sentencia T-395 del 8 de agosto de este año, determinó que el Ministerio de las TIC debe reglamentar la distancia mínima que tiene que existir entre las antenas de telefonía móvil celular y los sitios en los que las personas pasan mucho tiempo.

Esta sentencia, que desconoce que la brecha digital es algo que se debe resolver para poder ser un país innovador y con futuro, se tomó con el argumento de que estas generan problemas de salud a quienes viven o pasan largo tiempo cerca de ellas.

La Corte no puede tener ningún documento científico que asegure que esto es así, pues hasta ahora no se ha podido determinar nada al respecto. Colombia se va a convertir en un país muy desconectado, situación que se puede evitar mediante la tecnología 4G LTE, que necesita numerosas antenas de celulares. Al reducirlas, basados en lo que determinó la Corte, la comunicación inalámbrica se va a deteriorar mucho, igual que el servicio de voz.

No tiene sentido pedirles a los operadores de telefonía móvil que presten un excelente servicio, cuando no pueden contar con las antenas necesarias para hacerlo, además, sin tener en cuenta a los alcaldes, que ciegamente impiden la instalación de antenas en sus municipios y ciudades. Obviamente, hay que cumplir las medidas urbanísticas requeridas, no faltaba más, pero hay que entender que sin antenas no va a haber 4G LTE ni un buen servicio de telefonía móvil. Ojalá la justicia se quite la venda de los ojos para poder ver lo que se necesita para que Colombia pueda tener un buen futuro en este mundo digital convergente conectado, y tome las decisiones correctas.

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Asistí en Medellín al evento de la antioqueñidad, con motivo de la Feria de las Flores. Qué envidia, de la buena, ver cómo los habitantes de esa ciudad la cuidan, la muestran con orgullo y la quieren mucho, mientras que en Bogotá solo se ven huecos, basura y el desamor de los que habitan en ella. ¿Por qué no nos inventamos el día de la bogotanidad, en el que se pueda probar nuestra comida típica, mostremos lo que fabricamos acá y lo mucho que la queremos? ¿Quién se le medirá a esto? Que no sea el alcalde Petro, porque es obvio que no quiere a Bogotá, según su pésimo gobierno.

Fuente: El Tiempo de Bogotá